Nace en Chosica el 27 de septiembre de 1940. Se muda a Lima y el choque es tremendo, le parece que todos llegan a morir a la capital. El año 1963 lo conocí en el Instituto Mariátegui, él tenía 23 años, era serio, solitario, inconforme y militante comunista. Estimábamos a Miguel Tauro. Hacia 1964 en la Universidad de San Marcos, cerca a Adriana Palomino, Alaín Elías, Carmen Sánchez León, Dora Ríos, cultivamos sueños, inquietudes y silbamos canciones de la guerra civil española. Hubo alguien que lo tildara de mitómano, ¿pero acaso la literatura no se construye fabulando? Con el tiempo, su humor y cierto escepticismo se expresará en su libros distinguidos: Piensan que estamos muertos (1976), La ópera de los fantasmas (1980). Después Poggi: la verdad del caso (1987), La medianoche del japonés (1991), Crónicas gastronómicas (2005), entre otros. El 2006 la editorial española SUMA publica Los papeles de Damasco. Una historia en los tiempos de Cristo. Es un escritor importante y un agudo periodista ameno, por sus viajes se hizo mundano, tahúr favorecido por la suerte en el juego, lo que es resultado de su fe en el azar y le permite compartir sus frutos. Desde 1995, de modo intermitente, platicamos alrededor de una mesa frente a un delicioso plato de comida preparada por él. Así supe que para el bailarín Coco: escribir es todo. Le causa tristeza y dicha, cuando concluye algo se siente un dios, por crear universos que substituyen el real, que mejoran todo lo ya caduco: la Iglesia o el Partido. Hoy sobrevive su empatía por Coco Pimentel y Eloy Jauregui. La poeta Elma y otro joven lo asisten. Y como los gatos, que amamos, va por su séptimta vida toreando los males del corazón. Hace un mes, gracias a Liliana Com y Mayte Mujica, diversas amistades le dieron (dimos) muestras de solidaridad y tributo en cálida cena en el Wa Lok.
Aquí se registran singulares pláticas con el autor.*
Aquí se registran singulares pláticas con el autor.*
I
¿Desde cuándo escribes narrativa y qué te motivó?
No tengo una memoria precisa sobre cuándo empecé a escribir, lo que sí puedo afirmar es que al provenir de un hogar conservador y tradicional, dónde los niños "deben escuchar a los mayores", sentía que me faltaba comunicación y empecé a escribir ... sueños, amores, frustraciones ... Algunos temas o personajes son útiles para enmascarar al infante, aquel que éramos en la niñez y que, a veces, deseamos seguir siendo. Algunas tardes ese niño aparece y se esfuma como un cuento de brujos.
¿Qué libros y autores influyeron en tu obra?
Muchos. Lo que pasa es que libros y autores tienen sus edades, sus tiempos, de niño leía a Monteiro Lobato, Salgari; luego vendrá Walter Scott, Unamuno ... Mi generación leía y adoraba a Sartre, Vallejo, García Lorca, la Rochefort ... De muchacho me llegó muy cerca Enrique Congrains; luego vendrían Borges y Vargas Llosa. Hubo un tiempo para un trío de españoles: Luis Martín Santos, Cela y Antonio Gala ... Ya te digo, admiro muchísimos amigos: Gregorio Martínez, Miguelito Gutierrez ... Me imagino que hay mucho más libros y autores que influyen y me ayudan en el oficio ...
¿Qué filmes y directores te marcaron?
¿Qué filmes y directores te marcaron?
Con el cine me sucede lo mismo que con la lectura: cada época de la vida, creo, tiene sus películas y directores: los western de John Ford; el realismo italiano de Rosellini, De Sica; películas inolvidables: Roma, ciudad abierta, Nos habíamos amado tanto... Eran días de Gasman, y Ettore Scola. Mastroiani y Fellini. Estos días tengo en la memoria franceses como Chabrol o ingleses como Hitchcock. ¿Cómo dejar de lado el formidable trabajo de Clint Easwood? Hay edades, tiempos ...
¿Cómo ves tu proceso literario?
¿Cómo ves tu proceso literario?
Creo haber alcanzado algunas metas y, pese a haber ganado importantes premios internacionales –Casa de las Américas, De Gids–, todavía quiero mejorar ... Creo que ha sido un proceso duro y hasta doloroso pero que me ha hecho y me hace feliz.
¿De tus viajes, qué rescatas?
¿De tus viajes, qué rescatas?
Creo que ha sido una suerte haber terminado la escuela en Europa, Inglaterra. El vivir tantos años fuera del país te enseña a tomar conciencia de tu propio país: sus miserias y grandezas; también a darte cuenta que somos herederos de una formidable civilización y tendríamos que estar a la altura de ello. Conocer otros pueblos, satisface curiosidades y te convierte en un humanista.
¿De tu militancia juvenil qué recuerdas?
¿De tu militancia juvenil qué recuerdas?
Creo que ser de izquierda, militante, era una opción impostergable en los años de juventud, los años "60. Los jóvenes no podrían dejar de lado el tren de esa historia.
¿Qué piensas de la polémica literatura urbana-criolla / literatura andina?
¿Qué piensas de la polémica literatura urbana-criolla / literatura andina?
Es un tema tristemente hepático del cual no tengo ninguna opinión, no me hace gracia mirar distancias en un oficio como el nuestro.
¿Qué piensas del amor y qué de la amistad a estas alturas de tu vida?
¿Qué piensas del amor y qué de la amistad a estas alturas de tu vida?
Que no sirven para nada, salvo para conseguir lo más importante de la existencia: ser feliz.
¿Qué grandes penas, tristezas?
¿Qué grandes penas, tristezas?
Todavía, y creo que nunca pasará, me duelen la muerte de mi abuela y mi madre; la de algunos compañeros luchadores, Heraud, Pedro Pinillos. Y, por supuesto, me cuesta trabajo saber que Lucho Hernández no vendrá a cenar a la casa.
¿Qué alegrías grandes?
¿Qué alegrías grandes?
Tener algunas compañías inolvidables; recibir el amor de muchos amigos y que mis libros se vendan.
¿Cómo te autodefinirías?
¿Cómo te autodefinirías?
Me veo como un hombre muy simple, algo solitario y muy afortunado en las tareas que emprendo. Creo ser un personaje múltiple que gusta de cocinar, el fútbol, la historia, la literatura. Soy un curioso de siete suelas ¿Me dejo entender, querida Rosina?
(*Cf/ Rosina Valcárcel. Aprendiz de maga, Lima, Horizonte, 2006).
CODA
Jorge Salazar (1940) ha trabajado en casi todos los medios escritos del Perú y en algunos del extranjero, además de haber escrito varios libros. En 1980 ganó el Premio Casa de las Américas por su novela La ópera de los fantasmas. Ha sido catedrático universitario. Actualmente se halla muy enfermo del corazón.
II Jorge Salazar x Jack Martínez
"No busco polémica, sólo entretener a mis lectores"
Jorge Salazar acaba de lanzar Los papeles de Damasco. Una historia en los tiempos de Cristo (SUMA), novela que aborda un tema siempre misterioso (el cristianismo), que en esta ocasión no encierra ninguna clave, y que es desarrollado a modo de crónicas, con un ágil lenguaje.
-Las novelas de temática cristiana son muy poco frecuentes, sobre todo en nuestro país. ¿Qué lo motivó a escribirla?
-La idea de realizar esta novela nace de mis recuerdos de infancia. Cuando pequeño, las épocas en que se celebraba la Semana Santa me agobiaban sobremanera, a mí, y a todos los niños de aquella generación. Y es que en ese entonces las personas pasaban por las calles vestidas de un luto riguroso, nunca hablaban en voz alta, se comía bacalao, sopa de yuyo, y la simulación del sufrimiento se convertía en el pan de cada día.
-Entonces, esas experiencias han sido determinantes…
-Por supuesto, porque este libro habla de Jesucristo, ese personaje que otrora, con ojos de infante, veía crucificado y sufriente, y que ahora, a raíz de mis investigaciones e innumerables viajes por los lugares que en este libro he nombrado, muestro desde una perspectiva diferente.
-En esta historia ambientada en los tiempos de Cristo, ¿qué libertades se ha tomado como escritor, respecto a la realidad?
-Es importante señalar que el contexto histórico es real. Narro parte de la expansión romana, la idiosincrasia de la sociedad judía, la admiración que se tenía por ese personaje llamado mago porque curaba tan sólo con la palabra, y que en realidad era Jesucristo.
-¿Y a qué fuentes ha recurrido a lo largo de su investigación?
-Innumerables, por supuesto. Hay que tomar en cuenta que este libro es el resultado de más de veinticinco años de investigación. En ese tiempo he conversado con maestros europeos de la cultura grecorromana, estudiado archivos romanos, conocido la Tierra Santa y muchos otros lugares vinculados a Jesucristo.
-Por tanto, queda claro que la temática de esta publicación no obedece simplemente a la búsqueda de un éxito en las ventas…
-Es comprensible que tras la polémica universal, surgida a raíz de El código Da Vinci, algunos piensen que este libro busca entrar en la misma categoría que el texto de Brown. Felizmente no es así. Como ya lo expliqué, este libro no se ha escrito de un día a otro; todo lo contrario.
No pretendo polemizar con él, porque el objetivo de haberlo escrito no es ése, sino el de entretener a los lectores y, personalmente, de calmar las angustias que desde niño he estado acarreando.
-A propósito de ello, ¿qué opinión le merecen las discusiones en torno a El código Da Vinci?
-No se puede cuestionar a una novela más que con argumentos puramente literarios. Por eso, las polémicas despertadas fuera de ese contexto se encuentran por de más, porque en una novela, el escritor, creador y recreador de mundos posibles está en la libertad de escribir las historias que desee.
No hay que subestimar al lector ni confundirlo con discusiones inútiles, pues él sabe muy bien que una novela no tiene el deber de decir siempre la verdad.
"No busco polémica, sólo entretener a mis lectores"
Jorge Salazar acaba de lanzar Los papeles de Damasco. Una historia en los tiempos de Cristo (SUMA), novela que aborda un tema siempre misterioso (el cristianismo), que en esta ocasión no encierra ninguna clave, y que es desarrollado a modo de crónicas, con un ágil lenguaje.
-Las novelas de temática cristiana son muy poco frecuentes, sobre todo en nuestro país. ¿Qué lo motivó a escribirla?
-La idea de realizar esta novela nace de mis recuerdos de infancia. Cuando pequeño, las épocas en que se celebraba la Semana Santa me agobiaban sobremanera, a mí, y a todos los niños de aquella generación. Y es que en ese entonces las personas pasaban por las calles vestidas de un luto riguroso, nunca hablaban en voz alta, se comía bacalao, sopa de yuyo, y la simulación del sufrimiento se convertía en el pan de cada día.
-Entonces, esas experiencias han sido determinantes…
-Por supuesto, porque este libro habla de Jesucristo, ese personaje que otrora, con ojos de infante, veía crucificado y sufriente, y que ahora, a raíz de mis investigaciones e innumerables viajes por los lugares que en este libro he nombrado, muestro desde una perspectiva diferente.
-En esta historia ambientada en los tiempos de Cristo, ¿qué libertades se ha tomado como escritor, respecto a la realidad?
-Es importante señalar que el contexto histórico es real. Narro parte de la expansión romana, la idiosincrasia de la sociedad judía, la admiración que se tenía por ese personaje llamado mago porque curaba tan sólo con la palabra, y que en realidad era Jesucristo.
-¿Y a qué fuentes ha recurrido a lo largo de su investigación?
-Innumerables, por supuesto. Hay que tomar en cuenta que este libro es el resultado de más de veinticinco años de investigación. En ese tiempo he conversado con maestros europeos de la cultura grecorromana, estudiado archivos romanos, conocido la Tierra Santa y muchos otros lugares vinculados a Jesucristo.
-Por tanto, queda claro que la temática de esta publicación no obedece simplemente a la búsqueda de un éxito en las ventas…
-Es comprensible que tras la polémica universal, surgida a raíz de El código Da Vinci, algunos piensen que este libro busca entrar en la misma categoría que el texto de Brown. Felizmente no es así. Como ya lo expliqué, este libro no se ha escrito de un día a otro; todo lo contrario.
No pretendo polemizar con él, porque el objetivo de haberlo escrito no es ése, sino el de entretener a los lectores y, personalmente, de calmar las angustias que desde niño he estado acarreando.
-A propósito de ello, ¿qué opinión le merecen las discusiones en torno a El código Da Vinci?
-No se puede cuestionar a una novela más que con argumentos puramente literarios. Por eso, las polémicas despertadas fuera de ese contexto se encuentran por de más, porque en una novela, el escritor, creador y recreador de mundos posibles está en la libertad de escribir las historias que desee.
No hay que subestimar al lector ni confundirlo con discusiones inútiles, pues él sabe muy bien que una novela no tiene el deber de decir siempre la verdad.
jmartinez@ednoperu.com
La Primera, Lima 23/05/06
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